Rocío Vergara Chalhoub: De la acción local a la visión global, una trayectoria en desarrollo y cooperación internacional
Entrevista con Alejandra Pérez Scalzi: Pensar, incluir, transformar
Entrevista con Alejandra Pérez Scalzi: Pensar, incluir, transformar
Nacida en Córdoba, Argentina, Alejandra Pérez Scalzi ha hecho del pensamiento crítico y la acción transformadora su brújula vital. Viene de una familia de trabajadores, y acceder a la universidad no fue un camino evidente. Lo logró, y desde entonces no ha dejado de abrir puertas: para otras mujeres, para las instituciones, para las políticas públicas. Su trayectoria cruza la docencia universitaria, la investigación aplicada, el diseño de proyectos con enfoque de género y derechos humanos, y el acompañamiento a organizaciones sociales.
Es profesora e investigadora en la Universidad Nacional de Córdoba, experta en distribución del ingreso, y ha trabajado como consultora en temas de evaluación, educación en derechos y políticas para la inclusión de mujeres. Desde 2021 colabora con Fundación Progressio Ecuador en proyectos vinculados al territorio andino, visibilizando las tensiones, brechas y oportunidades que enfrentan las mujeres en entornos rurales.
Conversamos con ella sobre trabajo, aprendizaje, género y poder mirar el mundo con otros ojos a cualquier edad.

1. Alejandra, tu recorrido empieza en Córdoba, en una familia trabajadora y un contexto donde llegar a la universidad no era fácil. ¿Qué recuerdos tenés de ese proceso y cómo marcó tu forma de entender el acceso a los derechos?.
Desde muy chica me enojan las desigualdades, las inequidades y fundamentalmente la falta de reconocimiento económico por las tareas realizadas, eso con el tiempo tuvo su contracara en el derecho, o en la falta de efectividad en el derecho y la necesidad de encontrar otras respuestas o al menos intentar gestionarlas estudiando derecho y trabajando comunitariamente.
2. Desde muy joven entraste a la docencia universitaria, algo poco frecuente entonces, y más siendo mujer. ¿Qué desafíos te encontraste y qué aprendiste sobre liderazgo académico desde dentro?
Uff, empecé a trabajar en la universidad en el año 87, el mundo ha cambiado mucho en algunos aspectos y en otros no tanto. La universidad acompañaba a los inicios de la democracia y realmente éramos muy pocas las mujeres docentes, las aulas con los años fueron incorporando a cada vez más alumnas y las profesoras crecimos en número, pero el mayor obstáculo sigue estando en poder alcanzar los lugares decisorios en la gestión, la titularidad de cátedras .. somos un ejército de trabajadoras sobre calificadas -formadas, pero seguimos ocupando la base de la pirámide.
3. Llevas años trabajando sobre distribución del ingreso y evaluación de políticas públicas. ¿Qué errores seguimos repitiendo a la hora de pensar la inclusión desde las instituciones?
No conocer realmente el problema que se pretende solucionar, aplicar siempre recetas ajenas.Las voces de las personas más vulnerables están lejos; creo que ese es el aporte que sin lugar a dudas hacemos desde el tercer sector, acercar a los de gestores o decisorios de las políticas públicas insumos reales y con altos márgenes de efectividad ( relatos de personas, datos con sentido, experiencias positivas o negativas,etc) para intentar achicar el margen de error.
4. Has participado en proyectos de educación en derechos y también en procesos de monitoreo y evaluación. ¿Por qué crees que medir bien el impacto sigue siendo tan subestimado en América Latina?
Medir el impacto siempre sugiere en mayor o menor medida también asumir el error. La agenda impulsada en América Latina depende directamente de las necesidades a resolver en el Norte Global, muchas de las cosas que se impulsan (ambiente,inclusión, digitalización, etc) requieren de procesos, que en los últimos años son reemplazados por resultados. Es muy difícil medir resultados, cuando en realidad tenemos procesos, que no son reconocidos como tales.
5. En tu vínculo con Progressio Ecuador trabajaste con mujeres del cordón andino, especialmente productoras del miske. ¿Qué te reveló esa experiencia sobre los discursos oficiales de inclusión y la realidad concreta de las mujeres mayores?
Las mujeres son el primer eslabón de la cadena de producción “ las recolectoras”, allí son determinantes . Conocen los caminos, hacen suyo el territorio pero luego como en tantos otros espacios, su importancia se va desdibujando, su remuneración es bajísima por esa tarea, independientemente de lo indispensable que es, pocas participan luego en la produccion y comercializacion. En los últimos años se han incorporado varias mujeres con tecnicaturas, pero siguen haciéndolo como pasantes o becarias. La incorporación efectiva de las mujeres a la cadena de producción, comercialización y distribución es un desafío pendiente, en el hacer de las organizaciones, en el reconocimiento de los otros actores que intervienen en la cadena y obviamente en las políticas públicas.

6. Hay una idea que has planteado y que resuena mucho: “Las mujeres ya están incluidas” como mito o consigna instalada. ¿Qué nos impide ver los sesgos que aún atraviesan las políticas públicas?
Hemos avanzado sin lugar a dudas, dejamos de ser invisibilizadas a ser nombradas y con ello nuestros universos lograron ampliarse y muchas abrir sus alas ante ello. Pero queda mucho, mucho camino por recorrer. La igualdad de las personas es un desafío que va a llevar cientos de años, que algunas estén mejor, que puedan hacer escuchar su voz y posicionarse y decidir, es obviamente muy importante. Pero considero que mucho más importante es que podamos continuar viendo a nuestro alrededor, a las que están al lado cerca, a todas aquellas trabajadoras que siguen en su día a día haciendo tareas, trabajando mas horas sin ser reconocidas por ello. Creo que la gran asignatura pendiente es esa, reconocer, acompañar y valorar a las mujeres trabajadoras de todas esas actividades que son imprescindibles para la sociedad pero no valoradas económicamente ( producción de bienes, alimentos, cuidadoras, agentes de salud, educación, etc)
7. Has vivido en Brasil y lo visitas con frecuencia. ¿Qué has encontrado allí —en su gente, en su modo de vida— que te resulta tan cercano?
Lo que más me gusta de Brasil es la diferencia con mi país Argentina! Somos tan distintos … su ritmo, su gente con piernas siempre listas para bailar en algún lugar, eso me llena de alegría.
8. Te entusiasma aprender cosas nuevas y rodearte de gente joven. ¿Qué aprendizajes creés que son posibles cuando se cruzan generaciones de manera auténtica?
A mi fundamentalmente me sucede que “nada es tan cierto” cuando intercambiamos generacionalmente y allí radica el premio. Encontranos y revisar lo que hacemos, lo que pensamos, en un intercambio donde todas las personas somos reconocidas por algunos aspectos que podemos poner en evidencia, nos permite construir otros relatos, retroalimentarnos y también fortalecernos en nuestro hacer. Intercambiar con respeto intergeneracionalmente es algo asi, como adentrarse con menos riesgos en la dinámica de la actualidad!
9. En los últimos años te embarcaste en desafíos personales como empezar el gimnasio a los 60. ¿Cómo vivís hoy el paso del tiempo y qué te moviliza en esta etapa de tu vida?
Raro, a esta mitad de la vida según dicen y espero que sea así, una llega con bastante poca preparación e inclusive con un montón de estigmas vinculados a la pasividad que no a todas las personas nos sientan bien. En mi caso tengo muchas ganas de seguir haciendo las cosas que vengo haciendo pero también de cuidarme y mejorar mi calidad de vida, así que por allí ando indagando y accionando también!
10. Finalmente, ¿qué proyectos o temas te gustaría seguir impulsando junto a Progressio Ecuador?
Los que involucran a mujeres y sus desafíos para la efectiva inclusión, son mi debilidad sin lugar a dudas.
Pensar, cuidar, seguir caminando
Alejandra Pérez Scalzi combina una mente afilada con una sensibilidad poco común. Escucharla es recordar que las políticas no solo se diseñan: también se habitan, se corrigen, se transforman. Y que el verdadero cambio empieza cuando dejamos de dar por sentado que la inclusión ya ocurrió.
Desde Progressio Ecuador celebramos su capacidad de leer la realidad con claridad, pero también con ternura. Su mirada nos invita a repensar qué quiere decir estar incluidas, cómo envejecemos las mujeres en América Latina y qué alianzas son necesarias para que los derechos no lleguen tarde.
Porque como ella misma encarna, nunca es tarde para aprender algo nuevo. Ni para hacer que las cosas cambien
- Reyes González Sánchez
- 16 junio, 2025
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